por SommelierdeCafe
La fórmula matemática del espresso y la receta italiana del cappuccino. Cómo se preparan las dos bebidas emblemáticas adoradas por los cafeteros de todo el mundo.
“Tiene que ser negro como el diablo, caliente como el infierno, dulce
como el amor y puro como un ángel”: con la retórica oscurantista de un
sacerdote decimonónico, el cura francés Charles de Talleyrand no se
refería al demonio en su sermón: hablaba del café. La bebida que les
quitaba el sueño a los religiosos desde que fuera bautizada por el papa
Clemente VIII amenazaba con convertirse en una obsesión para los
espíritus recoletos. Ahí donde el “vino árabe” llegó del Medio Oriente
hasta Europa para conquistar los corazones beatos, pronto se volvió un
desafío para la tecnología de todas las épocas. ¿Cómo conseguir el café
perfecto? Aunque parece un invento milenario, la máquina express recién
se patentó en 1938, creando una infusión llena de sabor, muy aromática y
de cuerpo aterciopelado pero no fue hasta la década del ’60 (sí, la era
de las misiones espaciales) que la ingeniería puso un hombre en la Luna
y un espresso celestial en la taza.


